Los perros, capaces de consolarnos cuando estamos tristes

Tras miles de años teniendo a estos animales como compañeros en la vida, los canes han evolucionado gradualmente hasta convertirse en uno más de la familia. Hasta el punto de reaccionar ante las emociones que presentamos e incluso a rechazar personas con las que detectan que no nos llevamos bien.

Recientemente se ha publicado un estudio en la revista Learning & Behavior, realizado por investigadores de la Universidad Johns Hopkins (Maryland, Estados Unidos), en el que constatan que los perros son capaces de actuar ante los momentos de tristeza de sus amos y tratar de ayudar como buenamente pueden.

Pero no solo se ha descubierto esto; también que además de captar los sentimientos de sus dueños, los canes pueden atravesar barreras con el fin de ayudarles.

La idea de realizar dicho experimento nació en el momento en que la coautora del trabajo, la profesora Julia Meyers-Manor, estaba jugando con sus hijos a un juego en el que ellos la enterraron entre almohadas y pidió “auxilio” sin éxito a su marido. En ese momento su mascota, un ejemplar de la raza Collie (en la foto), se apresuró para sacarla de entre las almohadas en apenas unos segundos.

Para confirmar que esto y otros tantos hechos no son situaciones aisladas, hicieron un experimento con 34 canes de distintas razas y tamaños, junto con sus correspondientes dueños. En él, se colocó individualmente a cada uno de los dueños detrás de una puerta transparente cerrada con imanes y, tras ella, a su mascota. Los dueños debían tararear una tranquila canción o bien, hacer como que lloraban.

El resultado no fue el esperado, puesto que esperaban que los canes abrieran la puerta en más ocasiones de las que fueron, pero aquellos que sí lo hicieron, lo hicieron tres veces más rápido que los perros cuyos dueños tatareaban. Además, midieron los niveles de estrés de los animales y explicaron que aquellos que no atravesaron la puerta, no fue porque no les molestara el llanto de sus dueños, sino porque esa situación les estresaba demasiado como para poder ayudar.

Y es que, ¿quién no puede afirmar que en algún momento, su perro ha estado ahí para apoyarle? Si tú también has experimentado alguna situación como la de la coautora del estudio, te animo a que la compartas conmigo.

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1 respuesta

  1. David dice:

    Muy cierto lo del post, mi perrita anda que tarda en venir cuando sabe que estoy mal, porque es que de verdad lo sabe.

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